LAND
ART
Por Gloria Lizeth Velázquez Guerra / go.lalala.up@hotmail.com
“En pleno proceso de
desmaterialización de la obra de arte, primero en Estados Unidos y después en
Europa, se fue imponiendo un arte, el Land
Art, que sustituía los espacios interiores por la naturaleza. Pero
tardó poco en entrar al museo. Fue en 1969 y en Nueva York cuando un par de
exposiciones, una en una galería y otra en un museo, supusieron un punto de
inflexión en la historia del arte y el fin de la primera fase de la aventura
minimal y el arte del objeto’’.
-
Jeffrey Kastner
El
land art surge en los 60’s, y viene enérgicamente con una idea nueva: Tiene
como fin trasladar el trabajo artístico a los espacios naturales, haciendo uso del paisaje como soporte o
materia prima de la obra. Trascendiendo
los soportes que se utilizaban habitualmente por los artistas.
Copiando
a las tendencias artísticas contemporáneas, nació de un manifiesto; era
considerado como una reposta creativa contra la comercialización del objeto
artístico tradicional. Así como también
niega el papel dominante de los museos y galerías desviando la práctica
del arte a lugares nuevos, naturales.
Para
tener un plano general de esta manifestación artística, voy a mencionar algunas
de sus principales características:
-
utiliza el propio espacio natural como soporte de la obra.
-
Es efímero, no sobrevive el paso del tiempo, pues desaparece debido a la
erosión del terreno, la lluvia, las mareas o porque el propio artista desarma
su obra una vez cumplido su propósito.
-
Como en el arte primitivo, los diseños del Land art usan un mínimo de elementos
expresivos y parten de trazos primarios: línea recta, zigzag, círculo,
cuadrado, espiral, cruz.
- A
través de la simplicidad, los artistas del Land art exponen reflexiones
profundas, sobre la relación entre el ser humano y la Naturaleza , entre el
mundo trascendente y el mundo natural. La mayoría de las obras del Land art
transmiten un sentido místico o misterioso.
-
Muchas de estas obras tienen proporciones monumentales.
- Niega
el papel preponderante de los museos y galerías desviando la práctica del arte
a lugares inéditos.
Y otra
característica, podría decirse, que me parece muy interesante es que la obra es
conocida por el público a través de registros fotográficos y fílmicos, mapas o
dibujos que se exponen en museos y galerías, o se venden a coleccionistas
privados. Y ¿Por qué es esto interesante? Debido a que, como mencione antes, se
negaban a la entrada de sus obras a las
instituciones.
Y es
que suele contemplarse al land art como
algo categóricamente extra-institucional, pero sus orígenes se encuentran
ligados al entorno físico y conceptual de las salas de exposiciones. Aunque los
artistas emblemáticos de la primera generación del land art como Walter De
Maria, Michael Heizer, Robert Morris, Dennis Oppenheim y Robert Smithson,
habían estado haciendo obras en el paisaje a mediados de los sesenta, ya al
final de aquella década se llevaron a cabo un par de exposiciones -una en una
galería neoyorquina, la otra en un museo universitario de arte de Nueva York- las
cuales comenzaron a proponer, para bien o para mal, una clasificación adecuada
de los diversos tipos de obras que estaban creándose con el entorno natural y
dentro de él. Osea que ellos proponían la entrada a las instituciones, por
medio del registro o el mismo traslado de las obras dentro de las salas de
exposiciones. Entre estos artistas se
encontraban, aparte de los cinco ya mencionados; Carl Andre, Sol LeWitt y Claes
Oldenburg.
En una
de esas exposiciones, la que se titulo Earth Works, celebrada en octubre
de 1968 en Dwan Gallery, Nueva York, se dio forma y nombre al nuevo modo de
creación artística. Conteniendo documentación de proyectos pensados para su exposición
en espacios interiores y que ya habían sido realizados al aire libre, así como
también piezas escultóricas expuestas en las salas realizadas a base de
materiales naturales. Esto sin duda mostraba un compromiso teórico y práctico
con cuestiones relativas al lugar y al “no lugar” según Smithson.
El
contexto social en el que se desarrolla el Land art es un tanto interesante ya
que la cultura norteamericana había tenido que sufrir los asesinatos de dos de
sus líderes políticos más queridos y había presenciado disturbios callejeros de
fuerte carga política en Chicago, así que aquellos earthworkers o
trabajadores de la tierra parecían encarnar el “regreso a la tierra” y la
capacidad de acción individual antiautoritaria.
Y hablando de esta conexión del hombre con la naturaleza
-de la cual se dice que es una característica del Land art- no se podría dejar
de mencionar el aspecto de la ecología.
A los artistas de la tierra se les identifica muchas veces,
contradictoriamente, con la conservación de los espacios naturales. Y es
contradictorio porque muchas de las obras realizadas causan problemas ambientales,
deterioran los espacios, contaminan. Es por eso que, cuando el escultor Eduardo
Chillida propuso al gobierno canario un proyecto para Tindaya, el
proyecto tuvo muchos detractores y no se llevó a cabo. Fue bastante polémico,
pues tanto grupos ecologistas, como arqueólogos, antropólogos, entre otros,
alzaron sus voces para evitar, lo que éstos entendían como una catástrofe de
enorme impacto medioambiental.
Su idea era vaciar
la montaña, introduciendo en ella el espacio, de modo que la luz penetrase en
su interior. Quería llamarlo Monumento a la Tolerancia , ya que como
él decía “mi única ambición es crear un espacio útil para toda la humanidad,
que cuando un ser humano entre en ese cubo vacío de 50 por 50 por 50 metros sienta en su plenitud
la pequeñez humana”.
“En su preocupación por el material elemental
y su uso para agudizar la percepción sensorial e intelectual, ellos (los earthworkers) habían comenzado a
crear una forma artística que entrañaba profundas implicaciones para el futuro
del arte y de los museos de arte”. Esto lo escribió el director
de uno de los museos en el cual se expuso Land art.
Y esto
claramente es cierto, este movimiento artístico si planteó una muy buena propuesta y abrió paso
para las nuevas concepciones artísticas.
Recuerda Gloria, las buenas intenciones pueden ser trastocadas por el mercado (los intereses económicos) y si bien el Land art no quedo exento de ello, si debemos reconocer su intento de alejarse de los centros convencionales expositivos e inocentemente del mercado, aunque al cerrar el círculo volvió al ruedo: No obstante, su enorme aportación fue transformar en soporte y objeto a la naturaleza,
ResponderEliminarMtro. Roberto Rosique.